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La resina, también llamada composite u obturación estética, es el material con el que se reconstruye un diente después de retirar una caries o cuando se ha fracturado. Se coloca en una sola cita, se endurece con luz y queda del color del diente.
El composite es una mezcla de resina y partículas cerámicas que llega blanda al diente y se endurece al aplicarle una luz específica. Eso permite modelarla directamente en boca y reproducir la forma original de la pieza.
Su gran ventaja no es estética sino conservadora. A diferencia de la amalgama, que necesitaba una cavidad con forma retentiva y obligaba a sacrificar diente sano para sujetarse, la resina se adhiere químicamente al esmalte y la dentina. Solo hay que retirar lo enfermo.
Se usa para tratar caries, reconstruir un borde astillado, cerrar pequeños espacios entre dientes, reparar el cuello desgastado de una pieza y sustituir restauraciones antiguas que han fallado.
Tiene un límite claro que conviene conocer: cuando la pérdida de estructura es muy amplia, una resina grande se flexiona al masticar y termina fracturando la pared del diente que la sostiene. En esos casos lo indicado es una incrustación o una corona. Ver odontología restaurativa.
No es buena candidata la pieza que ha perdido demasiada estructura, la que necesita endodoncia porque la caries alcanzó el nervio, ni el paciente con bruxismo sin controlar en zonas de alta carga, donde la resina se fractura antes.
La habitual: se modela en boca capa por capa en una sola cita. Es reparable, conservadora y resuelve la gran mayoría de los casos.
Se fabrica fuera de la boca y se cementa después. Se emplea en cavidades amplias donde la técnica directa no logra un buen punto de contacto ni una anatomía adecuada.
La fluida entra bien en surcos estrechos y en el cuello del diente; la de mayor densidad resiste mejor la masticación y se usa en molares. Muchas restauraciones combinan ambas por capas.
En dientes anteriores se superponen resinas de distinta opacidad para imitar la transición natural entre dentina y esmalte. Lleva más tiempo de sillón y depende mucho de la habilidad del operador, pero es lo que hace que la restauración no se note.
Se hace al principio, con el diente húmedo y con luz adecuada. Un diente deshidratado tras minutos de trabajo se ve más claro y falsea la elección.
En caries superficiales a veces no hace falta; en las profundas evita el dolor y permite trabajar con precisión.
Con dique de goma preferentemente. Es el paso que más influye en la duración del trabajo: la resina no se adhiere bien si el campo se contamina con saliva.
Se retira únicamente el tejido enfermo y se conserva todo lo sano posible.
Se acondiciona la superficie y se aplica el adhesivo que unirá el material al diente.
La resina se coloca en capas finas, cada una endurecida con luz. Hacerlo por capas reduce la contracción del material y evita filtraciones.
Con papel de articular se comprueba que la restauración no contacte antes que el resto de dientes.
Da brillo y una superficie lisa que retiene menos placa y se pigmenta menos.
Antes. No requiere preparación. Si te anestesian, come algo previamente para no pasar horas sin poder hacerlo.
Inmediatamente después. A diferencia de otros materiales, la resina endurece por completo en el momento, así que puedes masticar en cuanto pase la anestesia. Espera a que pase para no morderte el labio o el carrillo, que es la lesión más frecuente tras una consulta.
Los primeros días. Es normal cierta sensibilidad al frío si la cavidad era profunda, y debe ir cediendo. Si en cambio sientes que ese diente topa antes que los demás al morder, vuelve a consulta: un contacto alto no se ajusta solo y provoca dolor persistente o fractura de la restauración.
A largo plazo. Las resinas se pigmentan en los bordes con café, té, vino y tabaco. Un pulido periódico en la limpieza devuelve el brillo. Y no uses los dientes para abrir cosas ni muerdas hielo o uñas: es la causa más común de que una resina se astille.
Es un procedimiento seguro y muy frecuente, pero conviene conocer sus límites reales.
Sensibilidad postoperatoria. Habitual en cavidades profundas y transitoria. Si aparece dolor espontáneo o que despierta por la noche, puede indicar compromiso del nervio y requiere revisión.
Filtración marginal. Con los años el borde puede despegarse y permitir la entrada de bacterias, con caries por debajo. Por eso las revisiones periódicas incluyen comprobar los márgenes.
Fractura. Más probable en restauraciones grandes, en molares y en pacientes con bruxismo. Ver ATM y bruxismo.
Pigmentación. El material absorbe color con el tiempo, sobre todo en los bordes.
No blanquea. Una resina ya colocada no cambia de tono con un blanqueamiento. Si planeas aclarar tus dientes, hazlo antes: después habrá que sustituir las resinas visibles para igualar.
Al pedir presupuesto, pide el plan completo y no el precio de una resina suelta: lo que importa es cuánto cuesta dejar la boca terminada. Consulta el hub de precios.
Incrustación inlay u onlay — Cuando la cavidad es amplia y una resina se flexionaría. Abraza el diente y reparte la carga.
Corona dental — Cuando queda muy poca estructura sana que restaurar.
Endodoncia previa — Si la caries alcanzó el nervio, hay que tratarlo antes de reconstruir.
Sellantes — En lesiones incipientes que aún no son cavidad, a veces basta con sellar y remineralizar.
Carillas — Cuando lo que se busca en dientes anteriores es un cambio estético amplio y no reparar una caries.
Varios años en condiciones normales, y depende más del paciente que del material: higiene, bruxismo, dieta ácida y tamaño de la restauración. Suelen necesitar pulido periódico y reparaciones puntuales antes que un recambio completo.
Sí, la resina endurece por completo en el momento. Lo único es esperar a que pase la anestesia para no morderte el labio o el carrillo sin darte cuenta.
Bien hecha, no. En dientes anteriores el resultado depende de la elección del color y de la técnica de estratificación, que lleva más tiempo de sillón. Con los años los bordes pueden pigmentarse y hacerse visibles.
La resina permite conservar más diente sano porque se adhiere en lugar de encajarse, y además es estética. La amalgama sigue siendo muy resistente. Hoy la resina es la opción habitual, pero una amalgama antigua en buen estado no necesita cambiarse solo por serlo.
Es frecuente si la cavidad era profunda y debe ir cediendo en días. Si la sensibilidad aumenta, aparece dolor sin estímulo o te despierta de noche, vuelve a consulta.
En muchos casos sí, y es preferible: reparar conserva más diente que retirar toda la restauración. Se valora según dónde esté la fractura y si hay caries por debajo.
Cuanto antes se trata una caries, menos diente se pierde y más barato sale. Indícanos tu ciudad y te conectamos con una clínica de tu zona.
Este procedimiento forma parte de odontología general. Ver también todos los tratamientos dentales.